Las cartas están boca abajo sobre la mesa. Los jugadores dan la vuelta por turnos a dos cartas. Si los dibujos son iguales, el jugador se queda con la pareja y vuelve a jugar enseguida. Si son distintos, las cartas se vuelven a tapar y le toca al rival. Recuerda qué dibujo había en cada sitio: las cartas que destapa tu rival te sirven tanto como las tuyas.
La partida sigue hasta encontrar todas las parejas. Gana quien encuentre más parejas, y si hay el mismo número, es empate. El tamaño del tablero lo eliges antes de la partida: 4 × 4, 5 × 5 o 6 × 6, con 8, 12 o 18 parejas.