El clásico juego de tablero de ocho por ocho, conocido también como Reversi. Cada ficha es negra por una cara y blanca por la otra. En tu turno colocas una ficha en una casilla vacía de modo que entre ella y otra ficha tuya quede una línea continua de fichas del rival. Toda esa línea pasa a tu color, y pueden volverse varias líneas a la vez, también en diagonal.
Solo puedes jugar una casilla que dé la vuelta a alguna ficha. Si no existe ninguna, el turno vuelve al rival. La partida termina cuando el tablero se llena o ninguno puede mover, y gana quien tenga más fichas de su color.
Jugar bien requiere paciencia. Las esquinas son las casillas más valiosas, porque a una ficha en una esquina ya nadie puede darle la vuelta. Por eso evita jugar junto a una esquina vacía, sobre todo en diagonal, porque así la esquina acaba en manos del rival. Al principio y a mitad de partida no acapares fichas: es mejor dar la vuelta a pocas y dejar al rival las menos jugadas posibles. El número de fichas solo cuenta al final.