El último paso es escribir lo que de verdad aparece: frases enteras, con mayúsculas, espacios y signos de puntuación.
Una frase pone a trabajar todas las piezas a la vez. Shift al principio, una coma en medio y un punto al final, y entre unos y otros la mano tiene que encontrar el camino de vuelta a la posición base.
En el juego gana quien termine antes cuarenta líneas, y como una letra equivocada cuesta tiempo, allí la precisión vale tanto como aquí.
Cuando las frases salgan sin pausas, toca pasar al juego. Allí además hay rivales y un reloj, que es una destreza aparte.